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Una red de cajeros entre las diez AAyP

Opinion
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En febrero de este año dos grandes bancos comerciales anunciaron una alianza para unificar su red de cajeros automáticos, de forma que sus clientes puedan realizar transacciones en cualquiera de sus cajeros de forma indistinta y sin costos adicionales.
Ese proceso permitió que los clientes del Banco de Reservas, que a diciembre de 2017 contaban con 702 cajeros disponibles en casi todo el país, ahora pueden acceder a su dinero por medio de 1,369. Lo mismo ocurre con los clientes del Banco BHD León, que antes de esa alianza sólo contaban con 667 cajeros para sus transacciones. Esa unificación se conoce con el nombre de “Unared” y es constantemente promocionada por ambas entidades.
De manera individual el Banco Popular sigue siendo el de mayor cantidad de cajeros automáticos, con 902 a diciembre de 2017, según las estadísticas de la Superintendencia de Bancos.
La idea de unificar los cajeros es buena, porque representa un beneficio directo para los clientes de esos bancos, especialmente para los de menor ingreso, que son los que hacen uso más frecuente de los cajeros automáticos. Generalmente, las personas de elevados ingresos no manejan mucho en efectivo.
Pero al pensar en las personas de ingresos medios y bajos como los que hacen mayor uso de los cajeros automáticos surge la referencia de que en las asociaciones de ahorros y préstamos (AAyP) la mayoría de ahorrantes son personas de esos estratos sociales, por lo que puede ser que tengan necesidad de mayor acceso al dinero a través de los cajeros y no mediante la presencia directa a las oficinas o sucursales de esas entidades mutualistas.
En la actualidad en el país operan diez AAyP, que en conjunto tienen 239 cajeros automáticos, según indican las estadísticas al cierre del año pasado. Sin embargo, el 70% de esos cajeros automáticos (168) se concentra en tres de las diez AAyP; en tanto que hay una que no tiene cajeros y las otras seis sólo tienen 71 en forma dispersa.
Entonces, las AAyP tienen el potencial de crear una alianza parecida a la que dio como resultado el surgimiento de “Unared” para que sus clientes puedan acceder a 239 cajeros automáticos en todo el país y de esa forma hacer más efectivos sus servicios electrónicos.
Claro que para eso habría que ver qué tipo de tecnología se requiere y la inversión que pudiera implicar ese mecanismo, aunque es seguro que esas entidades, al menos las más grandes, cuentan con los recursos para implementarlo.
De los 18 bancos de servicios múltiples que hay en el país solo los tres grandes (Reservas, Popular y BHD León) cuentan con redes de cajeros automáticos que superan los 239 que en conjunto tienen las AAyP. El Banco del Progreso tiene 188, mientras que el Scotiabank tiene 113.
Por ejemplo, esos dos bancos, el Progreso y el Scotiabank, son más pequeños en activos que la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), pero cada uno cuenta con más de 100 cajeros automáticos para sus clientes, mientras que esta entidad mutualista tiene 61.
Es posible que los cajeros automáticos no estén entre los principales servicios que ofrecen las AAyP a sus clientes, pero dado que cada vez son más las necesidades de acceso a efectivo de manera rápida y sin necesidad de visitar una sucursal bancaria, estas entidades tienen que entrar en esa tendencia, más si se toma en cuenta que están a la espera de un reglamento de la Junta Monetaria del Banco Central para poder optar por su conversión en bancos de servicios múltiples.
La unificación de su red de cajeros automáticos pudiera ser un buen elemento de competitividad y adaptación a los nuevos tiempos en que los clientes de los servicios financieros demandan más comodidad y acceso al dinero que ahorran.
De esa forma pudieran estar avanzando mientras los miembros de la Junta Monetaria, tanto del Banco Central como los externos de Hacienda y la Superintendencia de Bancos, se ponen de acuerdo para darle salida al tan debatido reglamento de opción de conversión de las asociaciones de ahorros y préstamos en bancos de servicios múltiples, como manda la Ley Monetaria y Financiera.