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Sun, Sep

La buena oralidad refleja personalidad

Opinion
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Otto Orlando Rivera Sánchez, tuvo la destacada sapiencia de fundar el 1 de noviembre del 1965, la prestante y formadora vocacional: Escuela Nacional de Locución, Prof. Otto Rivera (ENLPOR). Me honro de ser graduado con distinción de locutor el 3 de noviembre del 1973, con el carnet oficial 3057, de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía; expedido el 31 de mayo del 1974, de esa institución de firme raigambre en la cultura de la República Dominicana.
Dedico este artículo, uniéndome con fervor humano y comunicacional a su director, excelso locutor y maestro, Juan Nova Ramírez. También, a la distinguida dama y gerente Marisol Pérez Vda. Rivera, administradora y a los profesores que siempre están actualizados en el fragor del conocimiento integral en la oralidad nacional e internacional.
Tengamos presente que las palabras comienzan siendo pensamientos. Por tanto, quien desee mejorar su manera de hablar, primero debe acrecentar su manera de pensar. “Cuando las cosas sean verdaderas, cuando sean de seria consideración, cuando sean justas. Igualmente, que sean castas, que sean amables, de buena reputación, asimismo, con la virtud que haya y en circunstancia que sea digna de alabanza.” El ser humano debe ser capaz de mantener la lengua bajo perfecto control. Aún así, es necesario calcular bien lo que se va a decir. La reputación en y lo profesional, al igual que el éxito o
el fracaso en las relaciones personales, dependen a muy buen grado de la forma de hablar o comunicar de uno.
“La Biblia explica que son como una ventana que permite a los demás ver nuestro interior y descubrir nuestro verdadero yo.” “De la abundancia del corazón habla la boca.” En efecto: el hablar refleja los sentimientos, pensamientos y emociones que nos definen. Por eso es vital examinar detenidamente nuestra manera de expresarnos.
Si sigue este atinado consejo, le será más fácil desechar los endebles pensamientos. Recuerde que la mente se nutre de lo que uno ve y lee. De modo, que para evitar los negativos pensamientos, hay que rechazar las influencias de repulsa, como las acciones violentas e inmorales. Pero no basta con eso. También es necesario concentrarse en ideas límpidas y positivas.
“Existe el que habla irreflexivamente como con las estocadas de una espada, pero la lengua de los sabios es una curación.” Si descubre que sus palabras son como espadas que hieren los sentimientos ajenos, procure pensar antes de hablar. Siga el sabio consejo: “El corazón del justo medita para responder, pero la boca de los inicuos hace salir burbujeando cosas malas.”
Esfuércese por no expresar lo primero que le venga a la cabeza, sobre todo si se siente provocado. Hágase el firme propósito de hablar con prudencia, apacibilidad y satisfacción. “Que los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón lleguen a ser placenteros. Utilizar el don del habla de un modo que lo haga agradable a la vista de todos.”
Arreglarnos frente a un espejo nos ayuda a estar más presentables y nos da la confianza. Lo mismo sucederá si nos miramos en el espejo de la auténtica comunicación oral y mejoramos nuestra forma expresiva. “No proceda de la boca de ustedes ningún dicho corrompido, sino todo dicho que sea bueno para la edificación según haga necesidad, para que imparta lo que sea favorable a los oyentes.”
“Que su habla siempre sea con gracia, educación, cultura, fluidez, dicción, entonación y en un tono diáfano de fertilidad amistoso. Así cada palabra formará una comunicación efectiva y afectiva en el gran contorno personal y en el espacio de las ondas hertzianas.”